LA GOTA
Adela, 54, San Fernando. Cádiz
La gota que colmó el vaso llevaba tiempo esperando su momento. Ensayó su caída como un saltador de trampolín. Dejó tanta agua afuera que empezaron a protestar. “¿Qué se habrá creído esa
ridícula gota?”.
Aplaudiendo unos, quejándose otros, todos los objetos tuvieron que intervenir.
El más perjudicado fue el viejo libro que sujetaba aquel estante, acumulando polvo.
“¡Me has mojado hasta mi último capítulo!”, gritaba enfurecido.
Ese día tocó limpieza, tocó cambiar las cosas de sitio, y poner un viejo libro en la ventana para que lo secara el sol.
Por una gota que colmó un vaso.
ridícula gota?”.
Aplaudiendo unos, quejándose otros, todos los objetos tuvieron que intervenir.
El más perjudicado fue el viejo libro que sujetaba aquel estante, acumulando polvo.
“¡Me has mojado hasta mi último capítulo!”, gritaba enfurecido.
Ese día tocó limpieza, tocó cambiar las cosas de sitio, y poner un viejo libro en la ventana para que lo secara el sol.
Por una gota que colmó un vaso.