ENTRE COCA-COLA Y PATATAS
D. Lali, 19, Temple-Cambre
Sin decir una palabra, sin tocarme, algo dentro de mí cambió. Desde entonces, iba al Gadis a la misma hora por una bolsa de patatas y un refresco. Nunca cambiaba de caja. En mi cabeza ya discutíamos el nombre del perro. Un martes dejó caer unas latas y rompimos a reír.
- Espérame, acabo mi turno.
Mientras esperaba fuera, una compañera sonrió.
- Al fin se decidió. Lleva un año pidiendo esta caja desde que te vio entrar por primera vez.
Sonreí. Por primera vez, salí del Gadis sin las patatas ni refresco
- Espérame, acabo mi turno.
Mientras esperaba fuera, una compañera sonrió.
- Al fin se decidió. Lleva un año pidiendo esta caja desde que te vio entrar por primera vez.
Sonreí. Por primera vez, salí del Gadis sin las patatas ni refresco