CAST / GAL

Un día, un hijo y una vida
Marinita Pereira, 22, Vigo

El 28 de febrero no era más que una noche sin promesas ni futuro.
Nos reímos al ver que compartíamos apellido y bromeamos que podríamos tener un hijo.
Pero el destino con paciencia silenciosa tejió entre idas, venidas y heridas un milagro inesperado.
Ese mismo día, pero tres años después, nació nuestro niño dormido en brazos de su bisabuelo que lo mira como si fuera toda la eternidad.
Le llamamos Miguel Ángel, tradición iniciada por aquel hombre que ahora lo abraza con lágrimas de orgullo.
Aquel 28 cambió nuestras vidas y en ese cambio nació el amor que no esperábamos.
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