Las ironías del destino
MARIKITA, 14, A Coruña
Megan cayó de rodillas sobre la arena, haciéndose daño y añadiendo otra herida a las numerosas laceraciones que decoraban su cuerpo.
Levantó la mirada y miró a Becky frente a ella, esta también se encontraba llena de moratones y cortes, pero ninguna de las dos lloraba.
El destino era encantador por llevarlas hasta esa situación.
Megan sintió el cañón de la pistola contra su nuca.
-Te amo-dijo mirando a Becky.
-Lo sé-murmuró ella-, por eso vamos a morir.
Levantó la mirada y miró a Becky frente a ella, esta también se encontraba llena de moratones y cortes, pero ninguna de las dos lloraba.
El destino era encantador por llevarlas hasta esa situación.
Megan sintió el cañón de la pistola contra su nuca.
-Te amo-dijo mirando a Becky.
-Lo sé-murmuró ella-, por eso vamos a morir.