CAST / GAL

Mis cuatro cambios
Jesús, 61, Mos (Pontevedra)

Cada estación le alteraba el ánimo como si el mundo girase dentro de su pecho. En invierno, la tristeza le caía en capas, fría, silenciosa, donde su voz se extinguía. La primavera le traía una alegría inquietante, frágil, como si brotara sobre tierra maldita. El verano lo volvía feroz: ardía por dentro, incapaz de contener impulsos que no reconocía como suyos. Y cuando llegaba el otoño, se volvía reflexivo, como si cada hoja que caía fuera un pensamiento que por fin encontraba su sitio. Nunca supo si cambiaba él o cambiaba el mundo, cada estación lo reinventaba sin pedir permiso.
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