Olvido
Rocio Diaz Fernandez, 31, Carballo
Los álamos la acompañaban mientras caminaba por el sendero, como fieles escuderos, otorgando una apacible imagen de serenidad. Longevos compañeros de infinitas caminatas, cómplices de sombres.
Quizá por eso ella siempre elegía ese camino, casi olvidado. Allí se sentía protegida.
Entre ruiseñores, se debatía en soliloquios: ¿había tomado la decisión correcta? ¿Era el final o solo estaba al borde de su destino?
Ojea el horizonte.
El crujir de una rama llama su atención.
Su cuerpo se estremece; se hace diminuta.
Unos tímidos rayos de sol se filtran entre las copas de los árboles, temerosos de perturbar tal umbría.
Otro chasquido...
Quizá por eso ella siempre elegía ese camino, casi olvidado. Allí se sentía protegida.
Entre ruiseñores, se debatía en soliloquios: ¿había tomado la decisión correcta? ¿Era el final o solo estaba al borde de su destino?
Ojea el horizonte.
El crujir de una rama llama su atención.
Su cuerpo se estremece; se hace diminuta.
Unos tímidos rayos de sol se filtran entre las copas de los árboles, temerosos de perturbar tal umbría.
Otro chasquido...