Déjate llevar.
Maite, 49, Piedras Blancas
Incómoda, triste y preocupada me sentía ya en ese trabajo que realicé durante 25 años. Para aquella "máquina de exprimir personas" yo ya no tenía más jugo que dar, mi vocación se tambaleaba. Mis compañeros, en otro tiempo más alegres, se convirtieron como yo en seres grises y gruñones. Soportar el día a día de aquellas jornadas maratonianas era duro. Así que me un día de crisis total en el que ya no pude más, simplemente me dejé llevar y a partir de ahí mi vida profesional mejoró, porque encontré una nueva luz que me guió hacia mi nuevo destino.