CAST / GAL

HERMOSA DIVERSIDAD
PEDRO, 63, ARROYO DE LA ENCOMIENDA (VALLADOLID)

Cuando nací, en mi jardín no había orquídeas ni violetas. No había flores del almendro, solo tierra.
Sería el aire bailarín quien trajo unas semillas. Y cuando fui a la escuela ya habían crecido helechos de un verde misterioso, pinos diminutos y araucarias.
Con mis amores tiernos, brotaron los primeros lirios de agua y las magnolias que, con sus hojas blancas, llamaron a los insectos. Y llegaron las abejas. Y vinieron mariposas…
Y cuando mi primer hijo conoció aquel bosquecillo, la tierra seguía allí, pero estaba cubierta por un manto irisado de pétalos de flores.
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