Amores de caja
Jose Incoherente, 46, Ourense
Busqué su mirada igual que un soñador busca su destino en las estrellas.
A cada paso que conseguía dar, mi corazón y mi respiración jugaban a ver quién podía ir más rápido, en una carrera sin meta ni medalla.
Llegué a ella antes que el infarto a mí.
Y la miré.
La miré como un niño que tropieza con su primera Navidad.
La miré como un pájaro que alcanza un refugio durante la tormenta.
Pero un cruel y seco “que si quieres bolsa” rompió el silencio, la magia y mi capacidad de hablar.
Mañana le hablo fijo.
O pasado, mejor.
A cada paso que conseguía dar, mi corazón y mi respiración jugaban a ver quién podía ir más rápido, en una carrera sin meta ni medalla.
Llegué a ella antes que el infarto a mí.
Y la miré.
La miré como un niño que tropieza con su primera Navidad.
La miré como un pájaro que alcanza un refugio durante la tormenta.
Pero un cruel y seco “que si quieres bolsa” rompió el silencio, la magia y mi capacidad de hablar.
Mañana le hablo fijo.
O pasado, mejor.