CAST / GAL

EL DESTINO
Luis Miguel, 66, Laguna De Duero (VALLADOLID)

El tren partió con puntualidad, como siempre. Ella dudó un instante en subir, una extraña punzada en el pecho le hizo retroceder. El billete quedó arrugado en su mano mientras observaba cómo la máquina desaparecía en la lejanía. Minutos después, las sirenas rompieron el aire: el tren había descarrilado en la curva del valle. Se quedó inmóvil, temblando, comprendiendo que su vacilación la había salvado. Desde entonces, cada decisión, por mínima que fuera, la vivió como un misterio insondable. El destino, pensó, nunca grita: apenas susurra, y sólo quien duda llega a escuchar su advertencia.
Compartir: