Tiempos difíciles
Juan, 74, Valladolid
Abrí los ojos. La habitación estaba oscura, faltaban horas para que amaneciera, llegaba un débil resplandor de la bombilla del cuarto de baño, oí el tic, tic, de la maquinilla de afeitar de mi padre, al golpearla contra el lavabo para desprenderse del jabón y los pelos de la barba.
¡Esta noche cenamos!
¡Esta noche cenamos!