Tus ojos de ayer
Lila, 21, La Pineda (Vila-seca)
Abruptamente ayer sucedió y quien diga que fue el paso del tiempo, miente. Recuerdo perfectamente ese día: las grisáceas nubes congestionaban el cielo, la lluvia se dejaba caer salvaje, y la tupida niebla cegaba. Entonces, tus ojos impactaron contra los míos: un chirrido silencioso inundó mis oídos, una punzada me torturó el párpado, y un suspiro caliente se me clavó en la nuca. ¿Tus ojos de ayer no eran…? Vi como su azul se enturbiaba, la expresión se volvía rugosa y amarga, y grandes surcos hollaban la tez de alrededor. ¡Parad el reloj! ¡Madre, tú no envejezcas!