CAST / GAL

El milímetro que falta
Raquel, 51, Ferrol

Mamá siempre medía mi estatura en el marco de la cocina. Año tras año, la madera se fue llenando de líneas que celebraban mi crecimiento. Ayer volví por primera vez a la casa tras su partida. Llevaba meses paralizada, como si el tiempo se hubiera detenido con ella. Apoyé la espalda en el marco, deslicé el lápiz y marqué la pared. El trazo quedó apenas un milímetro más bajo que el último que ella hizo. Al verlo, algo se desbloqueó en mi pecho. Dejé las llaves sobre la mesa, abrí las ventanas para que entrara aire fresco y decidí quedarme.
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