Naturaleza
Victor, 44, Oleiros
Llorando desconsoladamente se encontraba Ella, al perder su hermoso vestido, hecho de árboles, helechos, musgo, y otras especies, ahora su cuerpo estaba lleno de cicatrices negruzcas, quemándose. Unos bomberos luchan por intentar apagar las llamas sobrevolando sobre su cuerpo térreo la gaviota de la muerte.
Seguía llorando de rabia, Ella, a la que poco a poco estamos aniquilando, aunque no perdía la esperanza de que algún día la sociedad cambiase para que no se quedase calva, por no protegerla, cuidarla y escuchar su mensaje de sos, para preservar un tesoro que enterramos en la isla del olvido.
Seguía llorando de rabia, Ella, a la que poco a poco estamos aniquilando, aunque no perdía la esperanza de que algún día la sociedad cambiase para que no se quedase calva, por no protegerla, cuidarla y escuchar su mensaje de sos, para preservar un tesoro que enterramos en la isla del olvido.