El reloj roto
Fer, 18, A Coruña
Ni un alma en la estación. Luis esperaba el tren, otra vez retrasado. Un disparo rompió el silencio. Vio un cadáver bajo un reloj roto detenido a las 3:33 p.m. Al día siguiente, otro crimen a la misma hora. La noticia en la radio lo perturbó: ¡otra víctima a las 3:33! Luis decidió volver para resolver el misterio. Llegó antes de la hora, soñando en como le iban a honrar. A las 3:33, un fogonazo. Un charco de sangre. El tren partió con un pasajero menos. El reloj volvió a romperse. Ahora siempre serán las 3:33 p.m.