Camino de la vida
Gatalina, 50, Zamora
De repente te das cuenta, así sin más, que esa persona tiene algo especial.
Me quedaba embobada mirando como tocaba el bajo, lo hacía sonar con las manos, pero lo tocaba con el alma, transmitía con cada parte de su cuerpo lo que la música le hacía sentir. Ese fue el principio de lo que estaba por venir, por lo que nadie apostaba ni un "duro", yo tampoco imaginaba recorrer el camino de la vida con una persona tan especial, que pone el alma en todo, embelleciendo lo que toca.
Me quedaba embobada mirando como tocaba el bajo, lo hacía sonar con las manos, pero lo tocaba con el alma, transmitía con cada parte de su cuerpo lo que la música le hacía sentir. Ese fue el principio de lo que estaba por venir, por lo que nadie apostaba ni un "duro", yo tampoco imaginaba recorrer el camino de la vida con una persona tan especial, que pone el alma en todo, embelleciendo lo que toca.