CAST / GAL

Liberación
Ángela Comesaña, 20, Baiona

Dios me libró de aquel destino.
Estaba atada a él y no podía escaparme. Los grilletes del presente me apretaban solo para recordarme el maldito pasado. Ni siquiera intenté soltarme, no quise luchar por mi propia libertad.
No fue necesario. Un día inesperado Él me encontró y rompió mis cadenas. Solo entonces reparé en las marcas de las muñecas. Parecían forjadas a fuego.
El destino podía llegar a ser cruel a veces, pero un presente no implica un futuro concreto. El presente está pasando. Otro destino está esperando.
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