De Javú
Nuria, 50, Getafe
Entró al bar sin saber por qué, guiada por algo más antiguo que el tiempo. Él estaba allí, solo, leyendo. Al cruzar miradas, el aire se detuvo. Un destello de otra vida los envolvió: caricias lentas, silencios compartidos, amor sin palabras. No eran recuerdos suyos… pero, dolían.
Él sonrió apenas, como quien reconoce un sueño olvidado, y volvió a su libro.
Ella miró la puerta, aún temblando, como si acabara de cerrarse un universo.
Entonces lo supo: algunos encuentros no suceden ni se viven, solo son recordados.
El destino, a veces, solo quiere que miremos.
Él sonrió apenas, como quien reconoce un sueño olvidado, y volvió a su libro.
Ella miró la puerta, aún temblando, como si acabara de cerrarse un universo.
Entonces lo supo: algunos encuentros no suceden ni se viven, solo son recordados.
El destino, a veces, solo quiere que miremos.