CARTADOS
CARTADOS, 71, Vedra
Cada día registro el buzón para tropezar con las misivas rutinarias de mis obligaciones tributarias, facturas de luz y agua -de ininteligibles desgloses-, bancos recordando la subida del euribor y la hipoteca, reclamos publicitarios variopintos y otras bagatelas mundanas. Pero hoy se coló un sobre de los de antes, escrito a mano con una caligrafía cuidada a golpe de pluma. Casi me parece un hallazgo arqueológico. Me precipito a abrir el sobre -mi mente se acelera-, extraigo un breve pliego y leo: Cuán lejos estás de mí y que cerca me tienes. No hay data, ni firma, ni matasellos.