DOS CUMPLEAÑOS
José Carlos, 48, Valladolid
Era un día normal de una vida normal. Mi cuerpo pedía auxilio en un idioma que yo no entendía. Mi visión y mi razón acabaron nublándose. Cuando abrí los ojos, estaba rodeada de tubos y con una palabra nueva latiéndome en la sangre: diabetes.
Con mi nueva vida llegó un manual de instrucciones. Hablaba de raciones, agujas, equilibrios y aprender a escucharme.
Descubrí en mí una fuerza escondida que me enseñó a vivir días normales en mi nueva vida normal. Desde entonces, celebro dos cumpleaños: el día en que nací y aquel en que mudé de piel.
Con mi nueva vida llegó un manual de instrucciones. Hablaba de raciones, agujas, equilibrios y aprender a escucharme.
Descubrí en mí una fuerza escondida que me enseñó a vivir días normales en mi nueva vida normal. Desde entonces, celebro dos cumpleaños: el día en que nací y aquel en que mudé de piel.