CAST / GAL

Revolución personal
Píntega aqueloutrada, 47, San Sadurniño

¡Anhelaba ser otro!

Así que, tras indagar en internet, llegué hasta aquel maestro espiritual que garantizaba el cambio.

Me compré su libro y pagué la matrícula del carísimo seminario que impartiría. Siguiendo sus instrucciones, lo promocioné en mis redes, coloqué bien visible en mi despacho una taza con una frase motivacional y su cara impresa, y hasta adquirí la carísima camiseta con la que todos debíamos acudir uniformados al retiro que organizaba.

Tras una semana sin noticias del maestro, puedo decir que se obró el milagro.

Me desperté siendo otra persona.

¡Un vengativo estafado!
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