El destino es como la arcilla
Leidy Silva Art, 54, Santiago de Compostela
Aquella tarde lluviosa, Susana lloraba desconsolada, había pasado una semana desde la muerte de su abuela y se sentía perdida. Apretaba entre sus manos la primera pieza de arcilla que habían modelado juntas, su abuela era alfarera, con paciencia, le había enseñado todo lo que sabía sobre su oficio. Recordaba las palabras que le dijo antes de morir, tomando su mano suavemente susurró:
"El destino no está escrito; es como la arcilla, puedes cometer errores, pero si sabes observarlos y aprender de ellos, te pueden llevar a crear la pieza más hermosa, en tus manos está moldear tu destino."
"El destino no está escrito; es como la arcilla, puedes cometer errores, pero si sabes observarlos y aprender de ellos, te pueden llevar a crear la pieza más hermosa, en tus manos está moldear tu destino."