¡Quién me lo iba a decir!
Alquimista, 60, Ourense
Pensé que el mayor cambio de mi vida sería enamorarme. Me equivoqué: fue aprender que el pulpo no se discute, el licor café no perdona y que en Ourense hasta la lluvia te da la bienvenida.
Cambié el atasco madrileño por termas, montes y saludos sinceros.
Vine siguiendo a una gallega y acabé enamorado de toda Galicia.
Dicen que aquí hay meigas; yo no he visto ninguna… Aunque sospecho que alguna me embrujó para hacerme creer que nunca existió un lugar mejor donde vivir.
Cambié el atasco madrileño por termas, montes y saludos sinceros.
Vine siguiendo a una gallega y acabé enamorado de toda Galicia.
Dicen que aquí hay meigas; yo no he visto ninguna… Aunque sospecho que alguna me embrujó para hacerme creer que nunca existió un lugar mejor donde vivir.