Galicia
Andrea, 55, A Coruña
Llueve despacio.
El monte huele a laurel y a saudade.
Una meiga, oculta bajo un manto de helechos, canta al viento un conjuro, que aprendió de su abuela.
El hórreo guarda
más que maíz:
guarda silencios.
En la ría, un pescador lanza redes
como quien lanza sueños
al vientre salado del mundo.
El monte huele a laurel y a saudade.
Una meiga, oculta bajo un manto de helechos, canta al viento un conjuro, que aprendió de su abuela.
El hórreo guarda
más que maíz:
guarda silencios.
En la ría, un pescador lanza redes
como quien lanza sueños
al vientre salado del mundo.