Todas las noches
Ainhoa Escarti, 41, rivas vaciamadrid
Todas las noches eran iguales, allí sentados en el porche. La brisa siempre soplaba sin noticias nuevas. Los meses de verano eran una gran pausa que los limpiaba del mundo exterior que no fueran ellos. La calma lo impregnaba todo.
Aquel verano se escucharon demasiadas cosas fuera, pero la gente es ruidosa, la gente es gritona, solían pensar. La realidad llamó a la puerta con rabia, con ganas. Decidieron no abrir, porque el verano no había terminado y lo de fuera era una historia en la que aún no tenían que participar.
Aquel verano se escucharon demasiadas cosas fuera, pero la gente es ruidosa, la gente es gritona, solían pensar. La realidad llamó a la puerta con rabia, con ganas. Decidieron no abrir, porque el verano no había terminado y lo de fuera era una historia en la que aún no tenían que participar.