Transplante
Akim, 65, Barcelona
Según el cirujano la intervención ha sido un éxito. Pero, enfrentado al espejo de la habitación del hospital, solo consigo reconocer mis ojos. En cuanto a la cara, hace unas semanas un amasijo informe de músculos y piel, algo en ella me resulta familiar. De repente descubro que esos labios carnosos y esa nariz aguileña se parecen asombrosamente a los del marido de Adela, a quien he visto regularmente durante los últimos tres años en un retrato de bodas que tienen en su dormitorio. Ironías del destino, no podré separarme de ese infeliz durante el resto de mis días.