CAST / GAL

Cuervos de mal augurio
Lucía de Antón, 55, San Esteban del Toral

Cuando los cuervos comenzaron a sobrevolar sus cabezas, Valeriano lo supo.
Un vehículo verde subía al pueblo con prisa.
Los cuervos ensombrecían el sol. El vehículo frenó delante de él y el polvo que lo perseguía secó su respiración.
No debió dejar irse a su hijo, hace unos meses, cuando los cuervos graznaban con tanta intensidad, aunque le negase un mejor destino que la vida en un pueblo perdido.
No quiso hacer caso a supersticiones de viejos. Los cuervos eran simples pájaros y sus graznidos no decían nada, solo molestaban.
Ahora ensombrecían el sol y su corazón.
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