CAST / GAL

Crecer
Manuel, 63, Cabeza del buey (Badajoz)

Llegó a casa cabiendo en la palma de mi mano. Sus ojos apenas conocían el mundo y buscaban los mios para sentirse a salvo. Cada sombra era un juego; cada rincón, una aventura. Sin darme cuenta. Dejo de ser aquel pequeño gatito. Ahora observa el jardín desde lo alto del muro y regresa al anochecer con la serenidad de quien conoce su camino. Al mirarlo comprendí que los cambios nunca llegan solos. Mientras él aprendía a caminar sin miedo, yo aprendía que caminar significa ver crecer a quién un día necesitó mis manos.
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