CAST / GAL

Maternar
Mariela, 36, Zamora

Se miró al espejo y se sintió rota. Las estrías dibujaban un mapa infinito de rutas sin dirección, los pechos doloridos y agrietados, las ojeras pintaban su rostro; un mechón de pelo quedaba entre sus manos. Sintió temor al no reconocerse, temor por lo que venía.
Cogió en sus brazos a un ser diminuto y se desbordó en llanto. Como si supiera, una pequeña manita le tomó el pecho y le dio paz. Entonces sintió su corazón expandirse: entendió que el miedo venía acompañado de un amor que jamás había sentido. Eso lo cambió todo.
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