El banquete
Miguel 1985, 41, A Coruña
Al principio la descomposición fue rápida, cientos de parásitos se abrieron paso a través de mis entrañas devorando todo lo que encontraban. Después el proceso se ralentizó, poco a poco mi cuerpo fue siendo absorbido por el micelio pasando a formar parte de todo aquel organismo. De todo lo que fui solo queda mi osamenta ya, y una pequeña encina crece en el túmulo bajo el que fui enterrado.
Si alguien desenterrara mi calavera podría pensar que ese aún soy yo, pero se equivoca, también ella se convertirá en polvo y servirá de alimento a toda esta materia.
Si alguien desenterrara mi calavera podría pensar que ese aún soy yo, pero se equivoca, también ella se convertirá en polvo y servirá de alimento a toda esta materia.