CAST / GAL

La última llave
Manuel, 54, Madrid

—¿Todavía llevas la llave de la fábrica?
—Mientras la conserve, una parte de mí sigue entrando cada mañana.
Cuando derribaron el último muro de la fábrica, Andrés esperó hasta que las máquinas se marcharon. Después caminó hasta el puente y dejó caer la llave al agua.
Al llegar a casa, su hija lo esperaba.
—Papá, me han dado el trabajo.
Él sonrió y la abrazó sin decir una palabra.
Solo entonces comprendió que la llave nunca había cerrado una fábrica. Había mantenido cerrado su mañana. El cambio empezó cuando dejó de buscar la puerta de ayer.
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