CAST / GAL

Simplemente
Belén, 38, Mañón

Tropezó. Calló. Se levantó. Y sin darse cuenta empezó a sonreir, sí, sonrió, así sin más. Las comisuras de sus labios se alzaron y apareció su tan ansiada sonrisa. Levantando la vista al cielo azul por su mente cruzo un único pensamiento: simplemente, había sido el destino.
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