El árbol
Queiroga, 39, BARDAOS (SANTA MARIA-SAN SADURNIÑO)
Plantaron el árbol el día que nació Clara.
Primero le dio sombra a su cuna. Después a sus meriendas, a sus lecturas, a sus besos escondidos y a las tardes en que volvía cansada del trabajo.
Años más tarde, Clara llegó apoyada en un bastón. Junto a ella, una niña pequeña intentaba trepar por el tronco.
El árbol crujió con el viento.
No sabía de años ni despedidas.
Solo entendía que cada hoja que caía dejaba sitio para otra.
Primero le dio sombra a su cuna. Después a sus meriendas, a sus lecturas, a sus besos escondidos y a las tardes en que volvía cansada del trabajo.
Años más tarde, Clara llegó apoyada en un bastón. Junto a ella, una niña pequeña intentaba trepar por el tronco.
El árbol crujió con el viento.
No sabía de años ni despedidas.
Solo entendía que cada hoja que caía dejaba sitio para otra.