Una vida perfecta
Gabriel, 42, Valladolid
Desde pequeño tenía mi vida ideal planificada: terminar el colegio, después el instituto y hacer una carrera. Veranos en la casa de los abuelos del pueblo, que es gratis y tiene la playa cerquita. Ahorrar para una casa, matrimonio e hijos. Ideas infantiles de un niño incapaz de concebir el caos, que ya adulto, creía que era feliz porque lo había conseguido todo.
Hasta que apareció la brecha dimensional y nada volvió a ser lo mismo. La vida ahora es pura supervivencia, vivimos al día, buscamos comida y evitamos a los engendros. Nunca me había sentido tan vivo.
Hasta que apareció la brecha dimensional y nada volvió a ser lo mismo. La vida ahora es pura supervivencia, vivimos al día, buscamos comida y evitamos a los engendros. Nunca me había sentido tan vivo.