Los cambios llegaron
Vanessa Montañés, 49, Valencia
Los cambios llegaron sin pedir permiso. Primero fueron pequeñas cosas: unas gafas sobre la mesilla, una cicatriz nueva, el silencio donde antes vivía una certeza. Después aprendí que cambiar no siempre significa perder. La primera hoja del otoño no anuncia el final del árbol, sino su descanso. Las flores de primavera tampoco regresan siendo las mismas. Yo tampoco. He sido muchas mujeres y, sin embargo, todas ellas siguen aquí, sosteniéndome la mano mientras avanzo hacia la siguiente versión de mí misma.