CAST / GAL

Perderse para encontrarse.
Héctor Teixeira, 50, Oleiros

Siempre pensé que mi destino eran las ciudades ruidosas: semáforos que dictan la vida, relojes que empujan a correr, calles que no dejan espacio para respirar. Llegué a Galicia convencido de que aquí me aburriría. Pero pronto descubrí que perderse no era un error: era topar con un hórreo entre castaños, un camino que pedía pasearse sin prisa, una charla que convertía un café en tertulia eterna. Al principio protesté, creyendo que el destino me castigaba. Luego entendí la broma: me estaba regalando tiempo. Y comprendí, al fin, que perderse en Galicia es la forma más exacta de encontrarse.
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