Me fui
Liigi, 55, Ponferrada
Dejé mi trabajo de reponedor para probarme como hombre en la guerra. Al llegar a la trinchera y escuchar los drones revoloteando sobre mi cabeza, supe que lo mío eran los bultos de comida y refrescos. Pero ya no hubo tiempo de extrañar mi vida pasada, el comandante dio la orden y salimos al ataque de inmediato. Una ráfaga de proyectiles me impactó por todos lados, caí al suelo, mis pulmones perforados no inhalaban ya, solo borboteaban burbujas color malva. Es mi fin, pensé, cerré mis ojos en resignación. Desperté sudando.
No recomiendo la Fabada asturiana en verano, da pesadillas.
No recomiendo la Fabada asturiana en verano, da pesadillas.