Despierta
Beatriz Soul, 53, Madrid
Sentía que vivía a ras del suelo. A rastras todo el día: al trabajo, a la compra... Quería correr, pero su cuerpo no le respondía y cualquier cosa que tuviera que hacer suponía un esfuerzo titánico que le hacía llorar. Le pesaba tanto la vida que un día se encerró en su pequeño apartamento y decidió no arrastrarse más. Durmió y durmió. Durmió tanto que acabó el invierno y llegó la primavera. Y una mañana despertó. Se incorporó y unas alas coloridas y luminosas se desplegaron en su espalda. Se asomó al balcón y echó a volar.