CAST / GAL

Micromundo
Tita, 58, Hospitalet de Llobregat (Barcelona)

No se dio cuenta de cuándo empezó a encoger. Un día descubrió que el mundo entero cabía entre las grietas del viejo suelo de madera. La escoba barría sobre ella con la fuerza de un tsunami; los ácaros flotaban como globos aerostáticos y cada pelo del gato caía con el peso de un árbol derribado. Siempre se había sentido pequeña en aquella familia. Ahora, por fin, lo era. Pero desde el suelo comprendió algo: incluso lo diminuto encuentra rendijas por donde escapar. Y fue entonces cuando empezó, al fin, a crecer.
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