CAST / GAL

El hilo de una vida
JULIA, 57, Madrid

Solo me permiten llevarlo unos segundos. Con la vista nublada, se lo agradezco. Al llegar a la calle introduzco la nevera en el furgón, le doy unas palmaditas en la tapa y le deseo suerte. El conductor cierra el portón, arranca y acelera. Permanezco con los hombros caídos mientras la sirena y sus destellos desaparecen. Sé que es la decisión correcta, la última voluntad de mi hermano pequeño. Espero que este cambio sea un éxito y logren que, en el pecho de un desconocido, vuelva a latir su corazón.
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