Cara o cruz
Rebeca Mostajo, 37, Zamora
Cada mañana lanzo una moneda al aire. "Cara: salgo de la cama. Cruz: un día más escondida". Mi psiquiatra me insiste en que el destino no decide por mí, pero a veces el peso del mundo es más fuerte que cualquier decisión. Un miércoles cualquiera, la moneda cayó y rodó hasta debajo del mueble del salón. Cansada de esperar respuestas del azar, decidí ir a buscarla. Con este gesto mínimo, un pasito después de otro, entendí que tal vez el destino no estaba escrito sino escondido, esperando a que yo lo moviera.