Pensión Destino
Óscar, 35, A Coruña
Una anciana regentaba la recepción de la pensión Destino.
- ¿Cuál elijo?
- Debes decidirlo tú, querida.
- ¿Y si me equivoco?
- Eso solo sucederá si no te decides. Recorrer el camino elegido es más fácil que renunciar a los desconocidos.
- Está bien — señalé débilmente —. Esa.
La mujer anotó algo en un grueso libro antes de cerrarlo de golpe. La puerta elegida se abrió y automáticamente las otras dos se fundieron con la pared.
- Ya puedes pasar.
Su enigmática sonrisa fue lo último que vi antes de cruzar el umbral. Había decidido no mirar atrás.
- ¿Cuál elijo?
- Debes decidirlo tú, querida.
- ¿Y si me equivoco?
- Eso solo sucederá si no te decides. Recorrer el camino elegido es más fácil que renunciar a los desconocidos.
- Está bien — señalé débilmente —. Esa.
La mujer anotó algo en un grueso libro antes de cerrarlo de golpe. La puerta elegida se abrió y automáticamente las otras dos se fundieron con la pared.
- Ya puedes pasar.
Su enigmática sonrisa fue lo último que vi antes de cruzar el umbral. Había decidido no mirar atrás.