CAST / GAL

El Destino
Marisol, 44, Madrid

Creí durante toda mi vida que mi destino estaba escrito, que no podía cambiar mi rumbo porque mi velero navegaba hacía un puerto que creí tener adjudicado desde bien joven, pero me equivoqué... conocí a mí ancla, al que me hizo ver lo equivocada que llevaba toda mi vida. Me invitó a parar y observar con detenimiento mi oleaje, mi embarcación de proa a popa. Aprendí a amar sin nudos en sogas, a poder admirar la intensidad de los distintos tonos del paisaje.
Me vi libre por primera vez, entonces comprendí que el destino sólo lo escribo yo.
Compartir: