El sabor de inmigrar
AYTEN, 30, A Coruña
Cuando cambié mi futuro por otro y me mudé a España, todos querían un veredicto: ¿es mejor aquí? ¿Es peor allí? «Solo diferente» no resulta lo bastante impresionante, aunque la realidad casi nunca lo es.
El sabor de la primera fruta que probaste lejos de tu tierra es como escuchar una canción que te sabes de memoria, pero ahora en otro idioma. El problema no es la canción, sino la promesa de lo familiar.
Cuando me permití tener un segundo hogar, el sabor dejó de competir. Últimamente sabe al hogar en el que vivo, no al que dejé.
El sabor de la primera fruta que probaste lejos de tu tierra es como escuchar una canción que te sabes de memoria, pero ahora en otro idioma. El problema no es la canción, sino la promesa de lo familiar.
Cuando me permití tener un segundo hogar, el sabor dejó de competir. Últimamente sabe al hogar en el que vivo, no al que dejé.