El día después
Susana, 56, Cornellá
Aquel día me desperté muy temprano. Eran las seis y no podía seguir durmiendo. Entonces me levanté, hice café y me senté en mi terraza buscando el frescor de la mañana. Él se había ido y yo notaba su presencia en cada rincón de la casa: su cama, sus juguetes, su mantita, su bebedero. Pensé que debía quitar todas sus cosas, pero en realidad, me recordaban a él. Fue en ese instante en el que comprendí que para mí empezaba una nueva etapa de mi vida, sin él. Y decidí sonreír recordando nuestros momentos felices.