Cambio
Pablo, 44, Ávila
Cambio barras del metro por varales de colgar viandas. Cambio silla ergonómica por poyete, pasos de cebra por surcos de huerto. Todo eso cambio y más. Cambio taxis por vacas, y cláxones por campanas. Aburridas reuniones por mentideros de lengua yo cambio, y cigarros por huecas pajas de trigo. Cambio el pádel por la siega y motos por trillos. Sí, cambio mi maleta por tu arcón, mi móvil por tu azadón, y la sala de espera por la era, o por la vera… de tu río. ¿Qué si lo cambio? Sí, lo cambio, y que venga de cara el destino.