Última reflexión
Sandro Rupertini, 53, Collado-Villalba
Es un final inexorable, sí, pero desde el principio conocía las consecuencias. Destino lo llaman a esto los humanos, ¿no? Pero realmente ¿tengo lo que quería o he sido víctima de una atracción irresistible? Algo de eso hay porque lo deseaba y me producía terror a un tiempo y no he sido capaz de evitarlo. Lo mismo les pasó a mi padre y a mi abuelo. ¿Ellos disfrutaron tanto del momento? ¿Y cuando vieron cerca el final? Como yo ahora ¿sufrieron al verse envueltos en una maraña de seda y cuando la toxina empezó a licuarles por dentro?