Burlar al Destino
Vidente, 81, Madrid
Empezaba a leer las novelas por el final, ya sabes, primero "Y colorín colorado", acabando con "Érase una vez". Rebobinaba las pelis para verlas del revés. Eso se llama hacer trampa. Para dormir, pensaba en enigmas, tales como qué fue primero el huevo o la gallina. De esta forma, desarrolló una habilidad especial para interpretar mejor el pasado y anticipar el futuro, lo que resultó ser una buena-mala noticia. Aquello que decían era cierto, las personas analíticas como ella, acostumbradas a los auto-spoilers nunca pueden ser felices en pareja. Por ello, siempre vivió sola.