Dos perritas
ANDREW, 78, Sevilla
Luna, ¿sigues conmigo? -susurró el hombre ciego al recordar a su primera perra.
Sigo tus pasos -le pareció que respondia el animal.
Años después, una nueva nariz rozó su mano.
-¿Cómo voy a llamarte igual que a ella? Siento que la traiciono.
-No vengo a sustituirla -dijo el nuevo perro en su imaginación.- Ella te enseñó el camino; yo solo seguiré acompañándote.
El hombre sonrió.
-Entonces caminaremos juntos.
Y, por primera vez desde la pérdida, no sintió que cambiaba de perro, sino que había muliplicado por dos el amor recibido.
Sigo tus pasos -le pareció que respondia el animal.
Años después, una nueva nariz rozó su mano.
-¿Cómo voy a llamarte igual que a ella? Siento que la traiciono.
-No vengo a sustituirla -dijo el nuevo perro en su imaginación.- Ella te enseñó el camino; yo solo seguiré acompañándote.
El hombre sonrió.
-Entonces caminaremos juntos.
Y, por primera vez desde la pérdida, no sintió que cambiaba de perro, sino que había muliplicado por dos el amor recibido.