El latir del destino
ALBA, 20, Pineda de Mar
Diría que el destino nos persigue desde nuestros ancestros.
Aquello en lo que confiamos y nos aferramos creyendo que todo está escrito. Como una divinidad que decide nuestras vidas. Alguien que quiso dejar su huella y que decidiría a partir de este momento nuestras vidas.
Recuerdo ascender al castro, después de un largo día, y desde arriba, entre las murallas, divisar los últimos rayos de luz que decidirán el mañana.
Diría que el destino surgió para hacernos latir.
Aquello en lo que confiamos y nos aferramos creyendo que todo está escrito. Como una divinidad que decide nuestras vidas. Alguien que quiso dejar su huella y que decidiría a partir de este momento nuestras vidas.
Recuerdo ascender al castro, después de un largo día, y desde arriba, entre las murallas, divisar los últimos rayos de luz que decidirán el mañana.
Diría que el destino surgió para hacernos latir.